15.11.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Un dictador institucional08.11.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Obama: Realidad, sueño, utopía01.11.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Reeleccionismo. Intolerable falta de respetol25.10.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Las sonrisas de Keynes y Eloá18.10.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Primeros pechazos: ¿Lacalle – Astori?20.09.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Unasur
(4): Primer acto de un proyecto continental13.09.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Mercosur.
La sordera del que no quiere oír06.09.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Prudente
de Morais, un hombre prudente16.08.08 | COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Caducidad:
No anular, pero sí derogar
Rocha,
Viernes 4 de julio de 2008
SÁBADO 5 DE JULIO: UNO EN ROCHA Y OTRO EN CASTILLOS
MINISTRA MARÍA SIMON INAUGURA DOS CENTROS MEC
Con la presencia de la Ministra de Educación y Cultura
Ing. María Simón se llevara a cabo la inauguración
de un Centro MEC en Rocha en la Biblioteca “Sara Cotelo” en
Barrio Lavalleja a la hora 12 y otro en la ciudad de Castillos en el Museo
Antropológico “Beto” Pérez a las 15 horas, donde
se invita a la población a participar.
Centros MEC
Los Centros MEC fueron concebidos como instancias de democratización
de acceso a contenidos educativos y culturales.
Se trata de una iniciativa en plena sintonía con lo expresado por
el presidente Tabaré Vázquez el 1º de marzo de 2005:
trabajar para que sea posible un Uruguay innovador, que utilice la cultura
como elemento de integración social, de acceso a las nuevas oportunidades
de producción y trabajo.
Este proyecto tiende a la materialización operativa de actividades
coordinadas entre el Estado y la Sociedad Civil a fin de aumentar el bienestar
socio-cultural de la población, especialmente de aquella que presenta
mayores factores de vulnerabilidad y exclusión.
Para esta iniciativa, los socios estratégicos del MEC son ANTEL
– en el plano tecnológico y de las comunicaciones–
y las Intendencias Municipales – en el plano territorial. El adecuado
ensamble de las capacidades propias de cada uno de los organismos estatales
es la clave del éxito de todo el proyecto. No obstante lo cual,
otras organizaciones culturales, educativas, científicas y tecnológicas
también están llamadas a participar para difundir sus actividades
e interactuar con los destinatarios interesados.
Se ha comenzado un camino que permitirá, antes que termine el actual
período de gobierno, tener 90 centros en todo el país, la
mayor parte de ellos en localidades de menos de 5.000 habitantes.
Los primeros Centros MEC se inauguraron en el departamento de Florida:
Florida capital; Cerro Colorado; Chamizo; Fray Marcos; 25 de agosto; Sarandi
Grande
Paysandú: Guichón; Quebracho; Paysandú capital; Tambores;
Piedras Coloradas
Departamento de Treinta y Tres: Treinta y Tres Capital , Escuela de Gestión.
Cerro Chato. Santa Clara. Vergara. Charqueada.
Durazno: Villa Carmen; Sanducito (periferia de Durazno); Sarandí
del Yí; Blanquillo; Carlos Reyles
¿QUÉ ES UN CENTRO MEC?
Es una casa del Ministerio de Educación y Cultura con espacios
para el desarrollo de actividades culturales, educativas, de participación
social y de acceso a las tecnologías de la información y
comunicación (TIC). Está equipado con computadoras (entre
3 y 6 terminales, dependiendo de la cantidad de habitantes de cada localidad)
con conexión ADSL 1024 de Antel, una impresora láser, un
escáner, un televisor de pantalla plana de 29 pulgadas (donado
por la República Popular China), un lector de DVD y al menos una
sala de reuniones o exhibiciones para veinte o treinta personas.
Desde el punto de vista de la circulación, se prevé la presentación
de espectáculos artísticos, talleres sobre derechos humanos,
actividades tendientes a la popularización de la ciencia y la tecnología,
exhibición de películas uruguayas y latinoamericanas, con
presencia de actores, directores y/o críticos, presentaciones de
libros con participación de autores y cursos presenciales, semipresenciales
y a distancia de acuerdo al interés de los participantes.
Los Centros MEC apuntan a llevar las tecnología de la información
y la comunicación (TIC) a personas de todas las edades en los más
variados rincones del país, y no sólo las máquinas
sino también los conocimientos necesarios, a partir de cursos de
alfabetización digital, para que puedan aprovechar estos recursos
a su manera y para su beneficio.
Propuestas de intervención:
• Conformación de centros educativo-culturales a nivel nacional,
en coordinación con otros actores públicos y privados.
• Oferta educativa y cultural contextualizada.
• Equipamiento multimedia de los Centros.
• Desarrollo de contenidos educativos y culturales digitales así
como selección de materiales disponibles a nivel nacional e internacional.
• Capacitación de docentes y destinatarios en el uso de
las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC’s),
apuntando a la reducción de la brecha digital.
Se pondrá un énfasis especial en la generación y
difusión de contenidos culturales de producción nacional
y latinoamericana, de forma de potenciar la identidad, así como
en actividades socioeducativas orientadas al desarrollo integral de las
personas en el logro de una mejor calidad de vida y en el marco de un
proyecto de Uruguay Productivo, Integrado, Innovador, con sensibilidad
Social y Democrático.
Los Centros MEC no lograrán por si solos los cambios necesarios.
Simplemente se proponen participar junto a otros actores estatales y no
estatales, en el intento de implantar una forma de trabajo colaborativo
que tenga por fin depositar en manos de quienes deben ser los verdaderos
beneficiarios de nuestras políticas, las herramientas disponibles
en nuestro siglo.
El programa Centros MEC se enmarca dentro de esta concepción. Existen
diversos antecedentes en el Estado, entre los cuales podemos destacar:
• las actividades de las Direcciones de Cultura de las Intendencias
Municipales,
• La circulación de artistas en el interior del país,
la formación de públicos, la capacitación de artistas
y gestores culturales, la generación de espacios que ermitan presentar
nuevas tendencias y propuestas en las artes, el llamado a concurso para
el fomento artístico, entre otras actividades que lleva adelante
la Dirección de Cultura del MEC,
• las acciones de Educación no Formal en coordinación
con las Intendencias del interior, el Plan de Lectura y la Red de Educación
y Arte, proyectos éstos que lleva adelante la Dirección
de Educación del MEC,
• los Clubes de Ciencia y la Semana de la Ciencia y la Tecnología,
los cuales contribuyen a la educación científica y a la
socialización de la ciencia y la tecnología, coordinadas
por la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología
para el Desarrollo del MEC.
Existen asimismo distintas capacidades locales e infraestructuras como:
bibliotecas públicas, populares o móviles, Casas de la Cultura,
Museos, instituciones educativas, centros barriales, espacios físicos
de Organizaciones de la Sociedad Civil, que podrían utilizarse
como soporte del proyecto. No obstante ello, es necesario dotarlas de
contenidos, equipamientos y tecnologías apropiadas.
Objetivo General
Contribuir a la integración social y a la formación ciudadana
mediante la creación de centros educativo - culturales (Centros
MEC) que operen como ámbitos de encuentro, animación, intercambio
y acceso a contenidos culturales y educativos a través de diferentes
modalidades, soportes y tecnologías.
Objetivos específicos
• Mejorar el acceso de los ciudadanos a los bienes culturales y
las oportunidades educativas, en particular a aquellos sectores de la
población con menores posibilidades de acceso, por causas económicas,
educativas, territoriales, capacidades diferentes, etcétera.
• Promover la educación y sensibilización respecto
a los Derechos Humanos (sociales, políticos, ambientales, económicos,
de género, entre otros).
• Implementar actividades de extensión, difusión
y desarrollo artístico -cultural a partir de estos nuevos Centros,
con circulación de artistas, científicos y tecnólogos,
exposiciones, espacios de reflexión y otros eventos.
• Implementar proyectos y acciones de carácter educativo
no-formal en torno a estos Centros, bajo el principio de “educación
para todos durante toda la vida”.
• Contribuir al logro de una mayor comprensión social de
la ciencia, la tecnología y la innovación y una mejor apreciación
del impacto que las mismas tienen sobre la actividad cotidiana y la calidad
de vida de los ciudadanos.
• Promover la alfabetización digital a fin de disminuir
la brecha del Uruguay respecto a otros países y de los ciudadanos
entre sí, como medio de mayor acceso a la educación y a
la cultura.
• Promover y difundir los contenidos culturales y educativos locales
a nivel nacional e internacional.
• Profundizar los instrumentos de coordinación que permitan
un uso más racional de los recursos existentes en el país.
• Fortalecer la presencia del Estado en áreas con menor
densidad relativa de servicios culturales y educativos.
Coordinadores Centros MEC departamento de Rocha Marcela Massia / Gabriel Sosa Gabito
ROSEMARY VALDOR
ARTISTA PLASTICA, ESCRITORA Y PERIODISTA Por Julio Dornel
En forma accidental como suelen suceder las cosas importantes, nos
encontramos con los portales de esta artista nacida en Montevideo y radicada
desde muy joven en la República Argentina, donde ha transcurrido
buena parte de vida, siendo adoptada por la provincia de Entre Ríos
como una de sus nativas.
Licenciada en Humanidades y artista plástica de reconocida trayectoria,
se ha destacado fundamentalmente en el Arte Sacro realizando diversos
murales y restauraciones, presentando en noviembre del año pasado
su primera novela en el Uruguay (Durazno) auspiciada por la Intendencia
Departamental y trabajando además junto al Lic. Oscar Padrón
en la defensa del patrimonio histórico y artístico del departamento,
como lo es sin ninguna duda el Cristo Crucificado Surge de esta manera
el contacto virtual que posibilita la nota para desentrañar en
breve cuestionario las vivencias personales de una de las artistas más
importantes de nuestro país. Sin embargo para ella “nunca
un currículo puede reflejar la vida de un artista. La vida de un
artista, cualquiera sea su disciplina, su habilidad para crear, está
poblada de los miles de hechos pequeños y cotidianos en los que
se sustenta el talento”
“Ser un verdadero artista es ser un radar viviente. Un individuo
que vive con su pueblo en un tiempo y geografía, pero también,
el verdadero artista es un ser comprometido consigo mismo, con esa pasión
que hace que toda manifestación de la que es capaz, pase por el
prisma refractario de su emoción, sentimiento e idea.
Uno no se hace artista a medida que aprende a desarrollar su habilidad,
uno aprende a mejorar esa habilidad porque nació artista. Porque
el amor que deposita en lo que puede hacer para comunicarse, encierra
lo más enorme y pasional que lo anima.
No soy una excepción. No hay excepciones en el arte ni entre los
artistas. Artista, más que un individuo en particular, es una manera
de sentir, vivir y expresarse. Puedo decir que comencé a nutrirme
con un sonar de trompeta allá por la década de los 50 en
la calle Emilio Reus donde nací. Mis primeros recuerdos de sonidos
son pregones, rezongo de vecinas y el silbato lastimero del afilador.
Mis primeras imágenes concientes; rejas oscuras y zaguanes altos,
pasillos estrechos y alguna escalera curva. Creo que mi visión
ecuménica y cosmopolita proviene de esa miscelánea humana
que acunaba esa calle larga donde los gatos ambulantes, las música
filtrándose por las ventanas, los gritos y algarabía de
los muchachos, la indumentaria negra y vistosa de los rabinos judíos,
y algún que otro linyera cargando su bolsa misteriosa, me despertaban
al curioso asombro de la vida. Fueron mi primera visión de un mundo
de colores y sonidos, y la primera fotografía grabada en mis retinas.
Pero esa visión montevideana, pronto sería actualizada por
otra visión; la ciudad de Florida. De ella guardo los aromas a
ligustrinas y madreselvas, a carbón y tierra mojada. A veranos
de tablado y serpentinas que emborrachaban mi alma de niña con
sueños encantados. Luego vendría la escuela. Los últimos
años de un mundo que cambió tan de golpe que no recuerdo
cómo. Fue cuando descubrí que manejar un lápiz de
color y saber escribir me abría un mundo fascinante y me regalaba
la libertad de ser Pero ya era tarde, aquellas retahílas del tiempo
que se había batido en retirada, me habían dejado un acervo
de principios e imágenes que irían conmigo para siempre.
Por lo demás, un artista es un hombre o mujer común, hijo,
hermano, padre, amigo, y pareja, con todo lo que eso importa a nuestras
existencias. Y así fue mi vida. Sin mucho más colorido o
cuestiones extraordinarias que aquellas que supe rescatar por sensibilidad
y naturaleza propia. Fui una adolescente difícil, contestataria
e inquieta en tiempos difíciles, enredados y comprometidos. Mis
ansias inagotables de comprender las realidades del hombre, los tiempos
y la existencia, me llevaron a la pasión por saber, y así
fui volcando en el dibujo primero, la pintura después, y finalmente
las letras, todo lo que se me hacía difícil de expresar
de otra manera… a medida que sabiendo, fui comprendiendo mejor.
Fue una vida convulsionada la que me tocó, pero ni mejor o peor
que otras. A los 22 años crucé el río Uruguay y continué
mi vida en la Provincia de Entre Ríos, provincia que terminé
sintiendo como mi propia tierra. Fue como estirar un poco más los
límites de mi cuna.
Y así comprendí otra verdad, hay usos y costumbres diferentes
que deben ser respetadas en diferentes colores de banderas, pero hay una
sola patria grande y un solo destino común para todos, llamado
América Latina Mi propia idiosincrasia, observadora y sensible,
quizá, fue la que jugó ese papel decisivo en mi vida. Esos
desarraigos tempranos y esas pérdidas irreversibles que me impuso
la época y el nacer en clase obrera, talvez, los cimientos firmes
de mi intelectualismo. El trabajo que comencé en Sarandí
Grande, en la diócesis de Florida-Durazno en el año 86,
fue mi primer gran trabajo. Fue el desafío de hacer público
mi mensaje en un área difícil y específica como lo
es el Arte Sacro. Luego vinieron más diócesis, más
trabajos, más restauraciones y compromisos, pero nada fue idílico,
ni los viajes a Europa siquiera, ni la posibilidad de ganarme el respeto
con el lápiz o el pincel.
Ser artista en América Latina no es exactamente una ventaja con
la que se cuenta, más bien, un escollo enorme con el que hay que
lidiar. Pero fue mi época de aprender otra lección; saber
que el privilegio no es certificado de triunfo para un artista, sino,
más bien un menoscabo de la posibilidad que encierra de ser fecundo
y auténtico.
Para que una planta esté viva, nunca puede cortar del todo el tráfico
con sus raíces. Y las raíces suelen estar siempre en la
oscuridad profunda que la sustentan. De la misma manera el hombre y mucho
más si es artista. Por eso, no creo que sea extraño que
ahora, llegado mi segundo tiempo libertario en la madurez, regrese a la
savia agridulce que siempre me alimentó en tiempo y distancia.
Conocí a José Francisco Etcheverry Tort, en una noche cualquiera
de aquellos tiempos difíciles de Montevideo, y nació entre
nosotros fácilmente una amistad, como nacen las amistades entre
personas que alimentan igual pasiones: arte y principios. Nuestra amistad
con Pepe tuvo las coordenadas de aquella época, fue corta, intensa
y fructífera. Nunca dejamos de ser amigos, solo llegamos a un abra
de caminos impuesta por la época y las vivencias y cada cual siguió
su senda. Hoy, puedo y quiero volver al viejo amigo con el que compartimos
un tramo del camino, y creo que ésta es la mejor manera de seguir
compartiendo con él, no en ausencia y homenaje, más bien,
en reconocimiento y cariño. Escribo estas líneas que serán
públicas, como nunca las había escrito antes sobre mi misma,
y creo que lo que me alienta a hacerlo es la posibilidad de mostrar a
mi país el importantísimo rol que representó y estuvo
implícito en mi vida y en mi obra. Como mujer que ha andado mucho,
pienso que no es el alto perfil público aquel que distingue a los
Uruguayos, sino, la grandiosa humildad con que guardan fidelidad a sus
valores y cultura, y en este sentir, me develo oriental.”