28.06.08
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(1): primera aproximación07.06.08
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Mercosur irrelevante20.05.06
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no tan sólo es el butiáESPECTÁCULOS
Y DIVERSIONES DE ANTAÑO Las
carreras de caballosDel. Prof. Rosalío A. Pereira "Decir
las cosas bien"
Rocha,
Lunes 5 de mayo de 2008
¿Vamos bien, Camilo?
Cléver
Hugo Rojas
Lo del título, verdad o leyenda, es parte del imaginario colectivo
en la revolución cubana. Quien pregunta es Fidel, el joven. La
respuesta debería volver de Camilo Cienfuegos, un referente que
se fue muy pronto, dejando muchas preguntas sin responder.
Han transcurrido cincuenta años. El llamado socialismo real se
derrumbó, o fue derribado. Vaya uno a saber.
Los paradigmas de justicia social, aumento y distribución de la
riqueza, por los cuales trabajó, peleó y murió tanta
gente, hoy, a falta de mejores argumentos, han pasado a la categoría
de romanticismo.
El mercado es dios. Y tanto lo es, que la pretendida democracia ejemplar
de los hermanos del norte del Río Bravo, ha pasado medio siglo
con las campanas de difuntos. por los seiscientos muertos del “castro-comunismo”;
ha bloqueado criminalmente a un pueblo y, mientras tanto, en silencio,
es el principal deudor y socio comercial de la República Popular
China, un lugar del planeta en el cual no ha existido jamás una
definición de democracia al estilo occidental.
Tian´anmen es una enorme plaza en Beijín. Los dos mil seiscientos
seres humanos masacrados allí, hace sólo veinte años,
son historia.
Hay un poderoso estado de mil setecientos millones de potenciales consumidores
y las reglas del mercado no tienen memoria de la vida ni de la muerte.
Así funciona.
Pero entonces, para poder hablar de progresismo con credibilidad, hay
que dejar de lado la hipocresía.
Allá ellos, los hemipléjicos de la memoria, para quienes
las vidas y las muertes valen más o valen menos, según quien
viva, quien mate o quien muera.
Nuestra América, la del sur, está pidiendo cambios a gritos.
Lo hace con distintas voces desde hace muchos años.
Hace unos días, en Paraguay, se terminó la hegemonía
histórica y fraudulenta del partido colorado. Con excepción
de Colombia y Perú, los demás países del sub-continente,
lucen la escarapela del progreso, socialismo y hasta revolución.
Eso nos indicaría solamente la existencia de muchos millones de
latinoamericanos que ya no creen en las virtudes de la paciencia, como
ejercicio democrático.
Pero también debe decirse que las escarapelas y consignas no alcanzan.
No alcanza con decir que se es frenteamplista de toda la vida si, llegando
al gobierno no somos capaces de mantener la mística forjada desde
mucho antes de 1971. No alcanza.
Hace falta la mística revolucionaria. Y eso no es necesariamente
muerte. Pero lo que no es, definitivamente, es el desaliento. Sentir que
cambiamos para no cambiar. Resignarnos a las viejas prácticas,
a los dominios o chacritas para sectores o sub-sectores. Aceptar absolutamente,
de la A a la Z, que el gobierno no es el poder y, consecuentemente, ser
comunistas, socialistas, blancos de Aparicio, batllistas de don Pepe,
sin comprender que los cambios no son maquillajes, se hacen desde abajo,
con la participación y el compromiso del “abajo que se mueve”,
o nos convertimos en pedigüeños profesionales, cultores del
amiguismo y desalentadores de la fe necesaria para dar de cada uno, GRATIS.
La única recompensa de quien da de sí, es poder hacerlo.
Cuando el joven Fidel preguntaba a Camilo si iba bien, estaba aceptando
que podía equivocarse.
El aparato que rodea los gobiernos de cualquier tendencia, aísla,
genera alucinaciones de infalibilidad y, a veces, hasta parecería
que, también, una mentalidad de gueto y actitudes de trinchera.
¿Contra quien nos atrincheramos? No lo sé realmente. Aún
cuando a veces da la impresión que se hace para defendernos de
la gente, quien, dependiendo desde donde lo mire, puede ver el vaso medio
lleno o medio vacío.
Es que las Sociedades, cualesquiera sean, necesitan paradigmas, ejemplos,
motivaciones concretas y no necesariamente materiales.
Es por eso, precisamente, que hay vuelcos históricos a partir de
hechos menores, intrascendentes en si mismo, pero muy significativos como
generadores de actitudes positivas, o todo lo contrario.
Es lógico que así suceda. Y lo sano en la naturaleza, en
la vida y también en la política no son las unanimidades.
Es el equilibrio. También recordar siempre la vieja idea realmente
revolucionaria: “De cada uno lo mejor y a cada uno lo necesario”,
con todo lo que eso implica.
En lo particular, hace mucho tiempo que valoro positivamente las aptitudes
y actitudes personales, por encima de supuestos consensos que, para consensuar,
suelen recurrir a los grises.
Es un hermoso color, también. Pero traducido a política
sería lo mediocre. No es lo deseable. No enamora, no da ganas de
seguir.
Aún en el partido político uruguayo orgánico por
excelencia, El Comunismo, en su base más base, en Rocha, tiene,
por lo menos, un claro ejemplo de alguien que ahí está,
presente, disponible, constante. Es Manuel Caram. Tuvo hijos, plantó
árboles, pintó cuadros y carteles. Pidió ayuda, no
la tuvo, pero igual, solo, en el pasado otoño, enterró unas
cuantas estacas de sauce al borde de un camino y puso un cartel en recuerdo
de otro hombre del pueblo.
Hay muchos hombres y mujeres como este compañero, convencidos y
generosos, que vivieron esperando el momento de regalar su esfuerzo, sabiduría,
experiencia, pero se dan de nariz contra una orgánica lenta, compleja.
Donde hasta el dar, parece difícil. Nadie tendrá la culpa,
pero suele sentirse así.
No importa, tal vez tengamos suerte y, así sea sólo una
de las estacas de este compañero, llegue a ser sauce, y dé
sombra a los que no entendieron el mensaje.
Gracias Manuel. Tú vas bien. Y a quien crea que esto es literatura,
o romanticismo, creo que Camilo le diría: “Vamos mal compañero.
No se renuncia a los sueños. Se pelea para convertirlos en realidades”.
RECIBIMOS Y PUBLICAMOS MI HERMANO
Con demasiada frecuencia se dice “conozco a tal persona”.
Creo que conocer realmente a un ser humano es tarea muy difícil,
sino imposible.
A los 56 años estoy seguro que nunca llegué a conocer cabalmente
a mi hermano.
Daro, como le dijimos siempre en la familia y los amigos de la infancia,
fue una persona muy compleja, difícil, contradictoria, seguramente
como todos lo somos.
Él estaba quizás un paso más adelante en esa complejidad.
Una coraza quizás auto-impuesta vaya a saber por qué, prácticamente
impedía conocerlo en la intimidad. Hubo siempre un ser muy tierno
que quizás su timidez no dejaba mostrar. Noble, solidario, amigo
que cuando entregaba su corazón era para siempre.
Una de sus mayores pasiones fue su querido Penarlo y de acuerdo a cómo
le fuera al equipo dependía en buena medida su humor y hasta su
voluntad o no de comer.
Fue un trabajador incansable. Pasó años sin tener una licencia
en su trabajo en la Gerencia del Centro Comercial, Institución
que en gran medida fue su vida y a la que dicen quienes saben, rescató
de una situación casi terminal y que hoy es la útil herramienta
al servicio de los comerciantes de Rocha. Adicto al trabajo, fue un verdadero
profesional en la Administración, siempre inquieto y queriendo
saber más, al punto que era considerado como una de las personas
que más conocía sobre la Reforma Tributaria, y era por eso
referente y objeto de consulta permanente.
Una enfermedad terrible lo dejó ciego en octubre pasado. Pasó
de una vida de actividad total a estar postrado en un sillón o
una cama.
Su sueño era recuperar al menos en parte la vista.”Me conforma
al menos ver una pequeña lucecita, porque la oscuridad permanente
es terrible”, me decía.
Tuvo una vida afectiva difícil, con dificultades para comunicarse,
para ceder cuando hay que ceder. Estuvo distanciado de mucha gente y con
mucha pudo tender puentes y restablecer la relación. Se casó
y divorció dos veces. Tuvo dos hijas del primer matrimonio y un
varón del segundo. El 18 de Abril se casó por segunda vez
con Ana, su segunda mujer en ceremonia realizada en la Clínica
donde estaba internado en Salto. Nadie podía siquiera imaginar
que doce días después iba a fallecer. En ningún momento
ningún médico habló de la posibilidad de un desenlace
fatal de su enfermedad. Se casó por amor y por segunda vez con
la madre de su hijo. Ella siempre, en todo momento, estuvo a su lado desde
el comienzo de la enfermedad y desde antes.
Pudo tener un muy buen pasar porque trabajó y ganó bien.
Murió pobre, literalmente sin un peso y endeudado. Ayudó
siempre a muchísimas personas, algunas de las cuales le dieron
la espalda cuando se enfermó y más necesitaba apoyo y contención.
Ateo convencido, siempre dijo que la vida se terminaba un día y
punto.
Cuánto quisiera que estuviera equivocado. Que sí haya atravesado
el túnel y que la luz lo haya inundado y que una inmensa paz haya
llenado todo su ser Y que al final lo estuvieran esperando sus seres queridos,
los que lo amaron y los que amó, mis padres, sus amigos.
Fue luchador de mil batallas, unas lógicas, otras para mí
incomprensibles. Unas externas, otras tortuosas e interiores.
Daro, hermano, guerrero caído, mi mayor deseo es que puedas por
fin descansar en paz.
Juanjo Pereyra
12.10.1947-02.05.2008 RICARDO DARIO PEREIRA CASTELVECHI (PARA UN PUEBLO “EL GORDO” PEREIRA)
Del tipo tómalo o déjalo, tal vez por ser poseedor de un
yo avasallante. artífice de “su” centro comercial,
impecable gestoría . fui testigo de sus tres ó cuatro pasiones
, los amigos, el centro, sus nietos y Peñarol... para allá
se fue abrigado por esta bandera. Doña Natura en siete meses consumió
lo que había desarrollado en sesenta años. Sé mejor
que nadie que hubo vacíos que no pudo llenar ni en “su”
Centro Comercial ni en su alma. Fue un bicho raro, entre otras virtudes
o cualidades uno de los pocos programadores autodidactas que he conocido.
Su pelada, su sombrero y su vozarrón del cual fui testigo que acá
quedó. Tres horas antes de su partida hablamos, con su voz quebrada
pero sin dar síntomas de derrota me decía “espero
poderme sacar esta porquería de encima” eso exactamente era
lo que yo podía esperar del “gordo” Pereira ... ahora
me doy cuenta que ya no era su voz.
Fuimos demasiado pocos los que lo pudimos despedir orgullosamente sobre
mis hombros estaban todos sus amigos.
Su deseo de que el fuego que todo lo purifica, se encargara por última
vez de él, lo dejó solo allá en el Norte afrontando
férreamente la situación, como póstuma autobiografía
de brutal belleza, realismo y conocimiento de sí mismo.
Como ya alguna vez expresé:
“Viviste intensa tu vida sin temer la eterna siesta
descansando es hoy tu fiesta en el callejón sin salida...”