A nueve meses de las internas y un año de las nacionales
Lanzados a la búsqueda de alianzas el herrerismo explora la jungla
blanca
Por Heraclio
Labandera
Las
vanguardias del herrerismo salieron a la jungla electoral, dispuestas
a capturar los respaldos que le permitan mantener la mayoría
consolidada en las elecciones internas de 1999.
En un esfuerzo por concentrar batallones electorales potentes, el herrerismo
se insimismó en seleccionar a su próximo elenco senaturial.
Habiendo aprendido lo suficiente del desastre de 1999, esta vez el reclutamientos
mantiene un fuerte criterio territorial.
A juzgar por el abultado resultado electoral obtenido en mayo de 2000
por los jefes comunales blancos, frente al modesto respaldo logrado
en octubre de 1999 por la candidatura presidencial de Luis Alberto Lacalle,
queda claro que los intendentes concentran un alto poder electivo en
sus manos.
Eso es lo que explica la prioridad que en tiendas herreristas se ha
dado a la adhesión de distintos caudillos municipales, y la razón
de que el segundo y tercer puesto en la lista senaturial por ahora “más
oficial”, se lo hayan ofrecido a jefes comunales relevantes.
Lo que por el momento se sabe, es que lo que llaman “el Senado
de Heber” iría encabezado por Luis Alberto Heber, seguido
en la segunda banca por Juan Chiruchi y Carlos Moreira en la tercera.
Será relevante ver como se resuelve en ese Senado la suplencia
de Chiruchi, porque en 2005 él puede ir a la reelección
como intendente maragato, y de todos los cargos que se le atribuyen,
ese está entre sus preferidos.
El que no tiene atajos es Moreira, que en 2005 deberá abandonar
la jefatura municipal de Colonia por haber sido reelecto en el año
2000.
De modo que además de figurar en la tercera banca del “Senado
de Heber”, es muy probable que también sea candidato a
la diputación por Colonia.
Como dice el refrán: hombre prevenido, siempre vale por dos...
Es tan fuerte esa idea de la territorialidad, que la cúpula herrerista
ha preferido soportar el desgajamiento del coloniense Carlos Garat,
a privilegiar el resguardo de los leales.
Para el cuarto lugar de esa lista, el principal candidato es el diputado
montevideano Gustavo Penadés, quien reclama un sitio de relieve
para la poderosa e influyente Lista 71.
No han faltado consejeros que le recomienden a Penadés solicitar
la tercer banca, pero si el razonamiento anterior es correcto, probablemente
termine ocupando la postulación a la cuarta banca.
Un problema
Faltan algo más de nueve meses para las internas del Partido
Nacional y poco más de un año para las elecciones en las
que será elegido el próximo Parlamento.
Si el “Senado de Heber” quedara así conformado, el
Herrerismo dejaría atado y bien cerrado el paquete de candidatos
al Palacio Legislativo, cancelando así toda la expectativa capaz
de tejer futuras alianzas con otras fuerzas.
Hay que pensar como hará el herrerismo para incluir en las planchas
de octubre de 2004 a todos los sectores que resuelvan sumársele
luego de las internas de junio, sin contar lo que ocurra con las personalidades
o los sectores herreristas que no arreglen en el “Senado de Heber”.
Eso indica que este sector seguramente compagine otro Senado más.
Hace algún tiempo que circula en la interna la idea de que el
ex ministro Antonio Mercader encabece esa plancha, pero ahora que algunos
agitaron nuevamente el fantasma de Julia Pou las cosas podrían
cambiar.
La semana pasada, un semanario señaló que Pou “vuelve
a generar movimientos internos en el herrerismo, a dar señales
confusas sobre su futuro político”. (1)
Sin embargo, fuentes cercanas al pouismo dijeron a este cronista, que
en el herrerismo Julita no había generado “movimiento interno”
alguno, ni estaba enviando “señales confusas” sobre
el porvenir.
Y la observación es coherente.
Los varios anuncios dados en las últimas semanas por la senadora,
de que ella iba a estar donde la gente quisiera, serán confusos
para los que creen que el proyecto político de la 400 de Julita
está muerto.
Si bien por el momento Pou desconoce lo que hará para las elecciones
de octubre, tiene resuelto participar vigorosamente en las internas
y ser candidata a la convención nacional.
Como dentro de la 400 capitalina existen por lo menos, cuatro pretendientes
a la diputación, es probable que Julita abra el juego a todos
los aspirantes y permita que en la carrera corran varias listas de esa
corriente.
Por el momento, en el mercado de los rumores se dice que en las internas
podrían haber tres listas de este sector, cuyos conductores deberán
“marcar” para pretender un puesto de destaque en la 400
que concurra a las nacionales de octubre.
La comparecencia de un Senado de este sector, permitiría solucionar
dos cosas pendientes en el herrerismo: como contar con las luminarias
PSV (prestigio sin votos) y como generar expectativas en los grupos
chicos que sean reclutables luego de junio.
De ese modo, la 400 operaría una vez más como la alternativa
renovadora en un sector con poca movilidad política, y en una
elección en la que se va a hablar mucho de la necesidad de “renovación”.