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Arriba,
en los Altos de Lircay
Resulta curioso,
por decir lo menos, lo poco conocida que es esta Reserva, cuando en ella
se esconde una Cordillera imponente que guarda historias hasta de extraterrestres.
Sin embargo ni la mejor fantasía supera la realidad del lugar,
donde la naturaleza es majestuosa y de la cual pocos han sido testigos
Heraldo Fajardo es
arriero, vive en Vilches Alto y lleva años recorriendo la Reserva
de Altos de Lircay.
Son recién las 7:30 de la mañana y ya está alegando.
Dice que esta hermosa zona precordillerana siempre ha sido mirada en menos
por otros atractivos turísticos de la región del Maule y
del Valle de Curicó. Nosotros le creemos.
Y es que parece mentira, pero los turistas aún no abren bien los
ojos para ver las maravillas de este sector, a 67 km. Al este de Talca,
capital de la Séptima Región.
Pocos han sido testigos de tan bellos paisajes y la fauna típica
de la zona: zorros, pumas y nada menos que el ave del escudo patrio chileno
el cóndor. A estas riquezas naturales sumémosle el partido
que le han sacado los amantes del deporte: rafting en el río claro,
pesca deportiva, camping, trekking, ciclismo de montaña y claro,
la que probaremos nosotros hay, cabalgata andina hasta llegar al famoso
Enladrillado.
Don
Heraldo tiene los caballos ensillados y listos para empezar la excursión
por una de las Reservas Nacionales menos conocidas de Chile. Pero una
de las más bellas.
La primera parada es en las Piedras Tacitas, pequeños agujeros
en enormes rocas que se encuentran junto a un arroyo en medio de un bosque
de coigûes. Fueron labradas por los primeros indígenas instalados
en el Maule, hace miles de años, con el objeto de moles semillas,
granos y alimentos. Hoy estas reliquias son consideradas Monumentos Arqueológicos.
Comienza la parte más dura del viaje. La subida. Llegamos hasta
el mirador del Indio, llamada así porque está junto a un
morro que si se mira desde cierto ángulo, parece el perfil de un
indígena. Desde acá tenemos una vista privilegiada de la
zona.
La ruta continúa entre bosques amarillos y rojizos: lengas, raulíes,
robles y canelos. La zona se vuelve cada vez más tupida y ese espesor
del bosque la hace, a su vez, más silenciosa.
Desde la huella principal nacen una serie de pequeños senderos
hacia diferentes destinos naturales: cascadas y miradores y lagunas se
esconden más allá. Es cierto que cuesta llegar, pero la
caminata vale la pena. Además la buena señalización
de los caminos quita el susto a perderse. Incluso, si hace el recorrido,
puede contarle a sus amigos que practicó Trekking en una zona que
es una vedadera joya para los amantes de este deporte.
Los senderos comienzan a estrecharse, los árboles se paran imponentes,
lo cual le pone cierta dificultad para ascender al caballo. A nuestras
espaldas, comienza a asomarse el Valle Central, el cual atraviesa gran
parte del sur de Chile.
Los animales parecen cansados, pero Don Heraldo nos advierte que aún
falta los más difícil, que recién estamos comenzando
a escalar y que los caballos “las van a ver duras” para llegar
a la laguna El Alto, nuestra próxima parada.
En
esta subida vamos parando cada 10 minutos para que los caballos tomen
un respiro. En este sector del bosque, entre mañìos y hayas,
el silencio se interrumpe constantemente por los loros tricahues y los
pájaros carpinteros que rompen la quietud con sus cantos y picoteos.
Luego de una hora y media de acenso, estamos en la cima, a 3.000 mts.
De altura.
Aparece la imponente Cordillera de los Andes, aquella que guarda historias
de vida y muerte. Impresionante. Los volcanes de la Séptima Región,
sorprendentes. Atrás quedaron los bosques, ahora cabalgamos sobre
una meseta seca que en invierno se convierte en un extenso e inexpugnable
campo de nieve. Hoy es pura piedra, arroyos y yaretas.
Seguimos por el sendero hasta el mirador de la Laguna El Alto, de aguas
color turquesa y que se encuentra adentro de un volcán extinto.
Desde este sendero podemos elegir nuestra próxima dirección.
O bajamos hasta las orillas del lago o continuamos cerro arriba hasta
el Cerro Peine desde donde se puede tener una vista panorámica
del Valle de Lircay. Pero estamos exhaustos. Preferimos descansar, con
una vista privilegiada al frente y el maravilloso sonido del silencio
como compañía.
Media hora después, el llamado de Don Heraldo nos llama a montar.
Es hora del segundo tramo.
| DATOS
PRÁCTICOS:
CÓMO
LLEGAR:
Desde
Santiago, tome la Ruta 5 Sur (principal carretera de Chile que lo
une de norte a sur) hasta Talca. Ahí tome el desvío
hacia el este al Paso Pehuenche. Pasará por San Clemnte última
zona urbana donde puede proveerse de combustible. En el kilómetro
40 de esta ruta se encuentra el desvío a Vilches y termina
el camino pavimentado.
Subiendo 20 kilómetros por camino de ripio bien mantenido
entre primavera y verano se llaga a Vilches Alto y luego a la Reserva
nacional altos de Lircay.
Buses Vilches salen y llegan al Terminal de buses de Talca, tres
veces al día. (tel. 71-235327)
DÓNDE
DORMIR:
- Camping
Reserva Nacional Altos de Lircay, CONAF: $8.000 sitio de carpa para
seis personas. Kilómetro 67. Tel (71)228029
- Refugio Ecológico Biota Maule: $15.000 habitación
doble, Vilches Alto. km. 64. Tel. (09)7411065
- Complejo Turístico El Roble: $10.000 habitación
doble, Vilches Centro, km. 54. Tel. (71)242148, (09)7411065
- Cabañas Campo Lindo: Desde $16.000, equipadas para 5 personas,
Vilches Alto. Tel. (71)226765
DÓNDE
COMER:
- Restaurant
Turístico Manantial: Vilches Alto, sector Los 3 Picachos.
Tel. (09)6525051
PARA
LOS DEPORTISTAS:
- Arriendo
de Caballos: Desde $14.000 por persona (día completo). Tel.
- Rafting y Trekking: Desde $9.000 por persdona C/U
Ambos disponibles en : Maule Expediciones, Jorge Quezada, Tel (08)9005076,
mauleexpediciones@yahoo.es o Aventura Expeed, Franklin Castillo.
Tel. (09)8 847478 , fcastillo.fc@gmail.com
PD.
- El
número entre paréntesis (71) corresponde al código
de la Séptima Región, desde fuera de Chile se le debe
agregar antes el código 56., es decir, 5671-xxxxxx
- El número entre paréntesis (09) y (08) corresponde
a teléfonos celulares y dudo que puedan ser contactados desde
el extranjero.
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Cuentos de
Ovnis y Gigantes
Luego de poco más
de una hora de tranquila cabalgata llegamos hasta el fin del sendero,
el que termina abruptamente en un acantilado de 1.000 mts. de profundidad.
Estamos en El Enladrillado, el principal centro turístico de la
Reserva.
El Enladrillado es un llano perfecto que sobresale por la distribución
matemática de sus rocas que parecen baldosas perfectamente instaladas.
Dada su peculiar forma, ha dado pie para variadas teorías sobre
su función y su origen.
Algunos lugareños dicen que es una pista de aterrizaje de naves
espaciales. Don Heraldo comparte esa postura y dice que en la cordillera
las historia de Ovnis son ciertas y que ha muchos arrieros y habitantes
de la montaña les ha tocado vivir más de una experiencia
del tercer tipo. Él mismo cuenta haber sido testigo de una noche,
entre las montañas, cómo una luz destellante se desplazaba
entre las laderas de las montañas hasta desaparecer como una estrella
fugaz.
Otros aseguran que el lugar es una ruina construída en tiempos
remotos por una raza extinta de gigantes, únicos capaces de mover
tales peñascos. Está también la idea de que el lugar
fue un centro religioso de peregrinación Inca, quienes expandían
su dominio hasta estos lares.
Lo cierto es que, mientras no se compruebe alguna de estas suposiciones
, el Enladrillado seguirá respondiendo científicamente a
una meseta de 800 metros de largo, por 60 de ancho, compuesta por gigantescos
bloques de piedra volcánica de 10 toneladas cada uno. Para muchos
geólogos su formación moldeada responde a los movimientos
tectónicos que durante millones de años han afectado a la
zona.
Pero más allá de los distintos mitos y verdades que guarda
el Enladrillado, hay que reconocer que el lugar y su entorno son estremecedores.
Tan sólo la vista panorámica que se obtiene desde aquí
merece este viaje de siete horas arriba de un caballo.
Abajo, el río Claro que corre entre medio de la Cordillera de los
Andes se hace escuchar imperturbablemente hasta nuestra altura. Mientras
al frente aparecen en primera línea imponentes volcanes y los primeros
nevados montañosos que se suceden hasta desaparecer en el horizonte.
Vamos de regreso y aún el sendero nos da sorpresas. Es una nueva
ruta que baja abruptamente, hasta llegar a un hermoso bosque de robles,
que posee un refugio y sitios para acampar junto a arroyos que invitan
a un reparador baño. Son cuatro horas de vuelta a Vilches, entre
más bosques milenarios, cascadas y majestuosos paisajes.
Ahora, si se toma el sendero hacia el este, adentrándose por la
cordillera se llega al Valle del venado, en una expedición de tres
días bordeando el río claro y atravesando pozones, volcanes
y montañas sublimes. Es una expedición majestuosa dicen,
pero eso es parte de otra historia, una de las tantas que se esconden
aquí arriba, en los Altos de Lircay.-
José Ignacio
López
Periodista y fotógrafo chileno
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