|
:: CUCHILLO DE PALO :: |
 |
|
El Tratado de Roma en la construcción de Europa |
|
Aureliano
Rodríguez Larreta |
Sólo queda vivo, de
los signatarios, Maurice Faure, que entonces era secretario de Estado
para Asuntos Extranjeros de Francia. Firmó después de su
ministro de la misma cartera, Christian Pineau. Eran el rey de los belgas,
el presidente de la República Federal de Alemania, el presidente
de la República Francesa, el presidente de la República
Italiana, la gran duquesa de Luxemburgo y la reina de los Países
Bajos, que se reunían en Roma para firmar el tratado que instituía
la Comunidad Económica Europea (CEE), el 25 de marzo de 1957.
Medio siglo no es nada cuando
se sabe levantar la vista y mirar al futuro en el largo plazo, con visión
histórica. Entre aquellos políticos que “pensaron”
Europa y que también estamparon su firma en el Tratado de Roma
se encuentran nombres como el del belga Paul-Henri Spaak (padre de la
“ravissante” Catherine Spaak), los alemanes Konrad Adenauer
y Walter Hallstein, y el holandés Joseph Luns.
Sin perjuicio, hay que agregar
en la cuenta a los “padres” de la idea, los franceses Jean
Monnet y Robert Schuman, y el italiano Alcide De Gasperi, que estuvieron,
junto a Adenauer, en la hora primera de la decisión estratégica
más importante del siglo XX en Europa: la creación de la
Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA), verdadero
embrión de lo que es hoy la Unión Europea. Medio siglo de
paz y una Europa totalmente unida —en libertad y democracia, y con
desarrollo económico, científico y tecnológico—
desde el Atlántico hasta los lindes de Rusia y el Oriente, y desde
las frías aguas del Norte hasta el Mediterráneo. Menuda
visión la de aquellos estadistas que supieron desprenderse de mezquindades
nacionalistas, y menudo el resultado, visto en perspectiva histórica.
El Tratado de Roma no fue
—al contrario del Tratado de Asunción que en 1991 creó
el Mercosur— un pequeño acuerdo marco de 24 artículos
y tres anexos, extrañamente negociado entre dos cancillerías
para servir a sus intereses particulares. El Tratado de Roma, con ser
primordialmente económico y comercial, fue un verdadero y completo
tratado de integración que garantizó los intereses y los
objetivos comunes del proyecto. Fue resultado de una conferencia intergubernamental
donde se negoció multilateralmente hasta concluir en ese texto
histórico que tuvo un cuerpo principal de 248 artículos
y una serie de anexos, protocolos específicos y declaraciones particulares,
que en conjunto formaron, en sus primeras ediciones, un libro de 345 páginas.
Ese fue, junto a la CECA y
a la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM),
creada por tratado separado en la misma fecha que la CEE, la primera gran
realización de la construcción europea, que luego seguiría
un largo y gradual pero sostenido proceso de profundización, fusión
institucional y ampliación, hasta alcanzar el actual estadio de
integración económica, social y política.
Todo comenzó, sin embargo,
con una sorpresiva conferencia de prensa ofrecida en París el 9
de mayo de 1950, cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Francia,
Robert Schuman, con Jean Monnet a su lado y con el apoyo de Konrad Adenauer
desde Bonn, entregó una breve declaración en la que se sentaron
las bases de la creación de la CECA. Conocida como Declaración
Schuman, tal vez haya sido ese acto el momento más trascendental
de la política europea en el siglo XX. Es mejor leerla directamente,
a continuación.
La paz mundial
no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los
peligros que la amenazan.
La contribución
que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización
es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas.
Francia, defensora desde hace más de veinte años de una
Europa unida, ha tenido siempre como objetivo esencial servir a la paz.
Europa no se construyó y hubo la guerra.
Europa no se hará
de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones
concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación
de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia
y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe
afectar en primer lugar a Francia y Alemania.
Con este fin,
el Gobierno francés propone actuar de inmediato sobre un punto
limitado, pero decisivo:
“El Gobierno
francés propone que se someta el conjunto de la producción
franco-alemana de carbón y de acero a una Alta Autoridad común,
en una organización abierta a los demás países de
Europa.”
La puesta en común
de las producciones de carbón y de acero garantizará inmediatamente
la creación de bases comunes de desarrollo económico, primera
etapa de la federación europea, y cambiará el destino de
esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación
de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.
La solidaridad
de producción que así se cree pondrá de manifiesto
que cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable,
sino materialmente imposible. La creación de esa potente unidad
de producción, abierta a todos los países que deseen participar
en ella, proporcionará a todos los países a los que agrupe
los elementos fundamentales de la producción industrial en las
mismas condiciones y sentará los cimientos reales de su unificación
económica.
Dicha producción
se ofrecerá a todo el mundo sin distinción ni exclusión,
para contribuir al aumento del nivel de vida y al progreso de las obras
de paz. Europa podrá, con mayores medios, proseguir la realización
de una de sus tareas esenciales: el desarrollo del continente africano.
De este modo se
llevará a cabo la fusión de intereses indispensables para
la creación de una comunidad económica y se introducirá
el fermento de una comunidad más amplia y más profunda entre
países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones
sangrientas.
Mediante
la puesta en común de las producciones básicas y la creación
de una Alta Autoridad de nuevo cuño, cuyas decisiones obligarán
a Francia, Alemania y los países que se adhieran, esta propuesta
sentará las primeras bases concretas de una federación europea
indispensable para la preservación de la paz.
Para proseguir
la realización de tales objetivos, el Gobierno francés está
dispuesto a iniciar negociaciones según las siguientes bases:
La misión
encomendada a la Alta Autoridad común consistirá en garantizar,
en el plazo más breve posible, la modernización de la producción
y la mejora de su calidad; el suministro, en condiciones idénticas,
del carbón y del acero en el mercado francés y en el mercado
alemán, así como en los de los países adherentes;
el desarrollo de la exportación común hacia los demás
países; la equiparación y mejora de las condiciones de vida
de los trabajadores de esas industrias.
Para alcanzar
estos objetivos a partir de las dispares condiciones en que se encuentran
actualmente las producciones de los países adherentes, deberán
aplicarse con carácter transitorio determinadas disposiciones que
establezcan la aplicación de un plan de producción y de
inversiones, la creación de mecanismos de estabilidad de los precios
y la creación de un fondo de reconversión que facilite la
racionalización de la producción. La circulación
del carbón y del acero entre los países adherentes quedará
liberada inmediatamente de cualquier derecho de aduanas y no podrá
verse afectada por tarifas de transporte diferenciales. Progresivamente
se irán estableciendo las condiciones que garanticen espontáneamente
una distribución más racional de la producción y
el nivel de productividad más elevado.
La organización
proyectada, al contrario que un cártel internacional tendente a
la distribución y a la explotación de los mercados mediante
prácticas restrictivas y el mantenimiento de grandes beneficios,
garantizará la fusión de los mercados y la expansión
de la producción.
Los principios
y compromisos esenciales anteriormente expuestos serán objeto de
un tratado firmado entre los Estados. Las negociaciones indispensables
para precisar las normas de aplicación se llevarán a cabo
con ayuda de un árbitro designado de común acuerdo, cuya
misión consistirá en velar por que los acuerdos se ajusten
a los principios y, en caso de desacuerdo insalvable, decidirá
la solución que deba adoptarse. La Alta Autoridad común,
encargada del funcionamiento de todo el sistema, estará compuesta
por personalidades independientes designadas sobre bases paritarias por
los Gobiernos, quienes elegirán de común acuerdo un presidente.
Las decisiones de la Alta Autoridad serán ejecutivas en Francia,
en Alemania y en los demás países adherentes. Se adoptarán
las disposiciones adecuadas para garantizar las vías de recurso
necesarias contra las decisiones de la Alta Autoridad.
Un representante
de las Naciones Unidas ante dicha autoridad se encargará de hacer,
dos veces al año, un informe público a la ONU sobre el funcionamiento
del nuevo organismo, en particular por lo que se refiere a la salvaguardia
de sus fines pacíficos.
La creación
de la Alta Autoridad no prejuzga en absoluto el régimen de propiedad
de las empresas. En el ejercicio de su misión, la Alta Autoridad
común tendrá en cuenta las facultades otorgadas a la autoridad
internacional del Ruhr y las obligaciones de todo tipo impuestas a Alemania,
mientras éstas subsistan.
Cuchillo
de palo anteriores
|
16.08.08
Caducidad: No anular, pero sí
derogar 
09.08.08
La Ministra, de la revista al Parlamento

02.08.08
OMC y Mercosur en la hora de la alta
política 
26.07.08
OBAMA EN LA RUTA ATLÁNTICA

19.07.08
Cacciola preso, Trócoli en
libertad 
12.07.08
Unasur (3): Consejo de Defensa en
panorama dispersivo 
05.07.08
Colombia: la “inteligencia”
inteligente 
28.06.08
Unasur (2): la estrategia del poder
regional 
21.06.08
De nuevo, la Plaza de Mayo

14.06.08
Unasur (1): primera aproximación.

07.06.08
Profundo cambio sociopolítico
en EE.UU. 
24.05.08
Consejo Sudamericano de Defensa.
Intento precipitado 
17.05.08
La chapuza nacional 
10.05.08
El balotaje, un sistema obstruccionista
y mayoritario 
03.05.08
Debatir la tributación, sin
malas artes 
26.04.08
La Justicia sólo precisa de
paz y olvido 
19.04.08
El Derecho, sin majestad ni imperio

12.04.08
Ni resolver conflictos ni prevenirlos

05.04.08
Un Mercosur irrelevante 
29.03.08
Chávez, Morales, Correa: Afinidades
y Diferencias 
15.03.08
Conflicto andino: una solución
latinoamericana 
08.03.08
Gonzalo Fernández, un tipo
con suerte 
01.03.08
Unasur ante la discordia estratégica

23.02.08
Divergencia y desconfianza en América
del Sur 
16.02.08
El consejo de Felipe y nuestra
alarma de fragmentación 
Ver archivo
de los años 2005 al 2007 |
|
|
|
:: Artículos |
16.08.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Caducidad:
No anular, pero sí derogar
09.08.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
La
Ministra, de la revista al Parlamento
02.08.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
OMC
y Mercosur en la hora de la alta política
26.07.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
OBAMA
EN LA RUTA ATLÁNTICA
19.07.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Cacciola
preso, Trócoli en libertad
12.07.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Unasur
(3): Consejo de Defensa en panorama dispersivo
05.07.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Colombia:
la “inteligencia” inteligente
28.06.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Unasur
(2): la estrategia del poder regional
21.06.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
De
nuevo, la Plaza de Mayo
14.06.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Profundo
cambio sociopolítico en EE.UU.
07.06.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Profundo
cambio sociopolítico en EE.UU.
24.05.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Consejo
Sudamericano de Defensa. Intento precipitado
17.05.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
La
chapuza nacional
10.05.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
El
balotaje, un sistema obstruccionista y mayoritario
03.05.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Debatir
la tributación, sin malas artes
26.04.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
La
Justicia sólo precisa de paz y olvido
20.05.06
| Por José Ignacio López
Arriba,
en los Altos de Lircay
Resulta curioso, por decir lo menos, lo poco conocida que es esta
Reserva, cuando en ella se esconde una Cordillera imponente que guarda historias
hasta de extraterrestres.
19.11.05
| 212 AÑOS DE ROCHA
Una
capicúa insoslayable
05.11.05
| 53 AÑOS DE PROMULGACION DE CIUDAD
Castillos
no tan sólo es el butiá
ESPECTÁCULOS
Y DIVERSIONES DE ANTAÑO
Las
carreras de caballos
Del. Prof. Rosalío A. Pereira
"Decir
las cosas bien"
|
|