<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> EL HONOR Y EL HONOR MILITAR (I)
:: CUCHILLO DE PALO ::
EL HONOR Y EL HONOR MILITAR (I)
Aureliano Rodríguez Larreta


“A las personas sin privilegios, a las mujeres sin honor, al soldado desconocido.” (José Luis Pitarch)

Los tiempos que corren en Uruguay permiten presenciar una erupción de demandas de honor, mientras el concepto del honor salta a las primeras planas, entra en los cenáculos, donde es generalmente maltratado, ocupa el tiempo de los jueces para “decir” aquello que es o no es difamación o injuria, pero con mayor notoriedad reactiva ese mecanismo poco frecuente pero siempre pronto, que es el “tribunal de honor” del estamento militar.

La rocambolesca fuga del coronel Gilberto Vázquez durante su primera detención, en unidades militares, ha provocado el reciente fallo de un tribunal de honor del Ejército, con la sanción más severa que el Código de Justicia Militar contempla. Se encuentra ahora en apelación ante un tribunal de alzada igualmente militar, donde concluirá este breve y sumario proceso al “deshonor” de un oficial felón.

También existe la posibilidad de que se formen tribunales de honor si se prueba que oficiales de las Fuerzas Armadas mintieron a sus superiores en el curso de las investigaciones internas para conocer dónde estarían enterrados los restos mortales de los detenidos desaparecidos bajo la dictadura militar. Mentir es una de las faltas que indiscutiblemente lesionan los valores de la formación de un militar, según las normas de honor de estas corporaciones.

En consecuencia, la sociedad civil puede llegar a ser testigo, nuevamente, en los meses por venir, de una serie de juicios de honor contra oficiales en retiro o aún en actividad, todos relacionados con las violaciones a los derechos humanos pero no para averiguar esos hechos en sí mismos (lo que corresponde a la Justicia) sino para castigar sus supuestas faltas a la verdad ante la jerarquía militar.

Será del mayor interés comprobar una vez más cómo funcionan estos mecanismos propios de una institución cerrada, si los tribunales consiguen proceder libres de presiones políticas o de cualquier otro orden, y en particular hasta qué extremo aplican sus duras normas cuando los juzgados son personajes de un sistema que en el pasado utilizó esa maquinaria para deshonrar a militares constitucionalistas y leales a las instituciones democráticas.


EL HONOR DEL GENERAL SEREGNI

En 1984, José Luis Pitarch era un capitán del Ejército español en activo, cuando presentó en Madrid un libro titulado “El honor y el honor militar”. Se vivía en España todavía bajo la impresión y las consecuencias del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, de forma tal que el tratamiento del tema por el autor debió quedar inevitablemente teñido de aquella conmoción nacional. Pero el capitán Pitarch, también licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información, era entonces un escritor empecinado y un frecuente colaborador de medios de prensa con visiones democráticas radicales que comprometían su situación dentro del Ejército, lo que le valió postergaciones, castigos, tribunales de honor y prisiones, incluso en plena vigencia de la Constitución de 1978.

“Puesto que existe en el diccionario, en el Código Penal, en la creencia de muchos ciudadanos, clarifiquemos el honor, salvémoslo; no tengamos que salvarnos de él. Hablemos menos de mi honor y de nuestro honor, hablemos más del honor del soldado desconocido, que ni siquiera tiene una estatua.” Así termina Pitarch el proemio de su libro, que está fechado en la Prisión Militar de Alcalá de Henares en noviembre de 1983.

Lo más curioso de ese proemio, por lo menos para los uruguayos, es que está encabezado, como epígrafe, por un extracto del discurso que el 18 de julio de 1972 pronunció en Montevideo el general Líber Seregni, presidente del Frente Amplio. Se trata de aquel pasaje que terminaba así: “Salvar a la patria no es tarea para iluminados o visionarios; es trabajo para todo un pueblo.”

En la última página del mismo proemio, al denunciar “la frecuencia de la implicación política y antijurídica de los tribunales de honor”, abre un paréntesis para intercalar lo siguiente: “Invito a investigar el tribunal de honor contra el general uruguayo Líber Seregni; todo un modelo de manipulación política.”

Y a continuación agrega: “Pero, en fin, la Constitución de 1978 no se atrevió a suprimir los tribunales de honor más que en el ámbito de la Administración civil y las organizaciones profesionales, sin extender la prohibición a las Fuerzas Armadas. No se atrevió a llegar hasta donde la Constitución de la República.”

En realidad Pitarch había realizado en 1982 una serie de entrevistas a 21 de las más destacadas y variadas personalidades del pensamiento democrático español, acerca de la naturaleza e historia del concepto de honor en la civilización occidental, desde una pluralidad de enfoques científicos. Estas conversaciones, de altísimo valor intelectual, conforman la segunda parte del libro. Durante su prisión en 1983, el autor escribió su propio ensayo, dividido en dos capítulos: El honor y El honor militar, que aparecen en la primera parte.

Entre los entrevistados estuvieron tres personalidades que tuvieron mucho que ver, a lo largo de varios años, con las tareas que en España se cumplían para obtener la liberación del general Seregni. La entrega solidaria de aquellas personas debe ser recordada:

— Juez en lo penal Clemente Auger. Antiguo miembro de Justicia Democrática, organización clandestina de jueces y magistrados opuestos al régimen franquista. Posteriormente fue presidente de la Audiencia Nacional.
— Coronel Juan Barja de Quiroga, abogado, en situación de disponibilidad en el Ejército y vinculado a la disuelta Unión Militar Democrática (UMD), organización militar clandestina en los últimos años del franquismo.
— Ex comandante Luis Otero, antiguo oficial del Ejército perteneciente a la UMD, cuyos integrantes fueron descubiertos y juzgados durante el franquismo.

La riqueza del ensayo de Pitarch y de las conversaciones del autor con 21 personalidades que indagaron en la noción de honor y en su vivencia a través de la cultura occidental, será el contenido de una nueva entrega.

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