| "Decir
las cosas bien"
"Decir las cosas bien, tener en la pluma el don exquisito de la
gracia y en el pensamiento la inmaculada lupa de la luz, donde se bañan
las ideas para aparecer hermosas, ¿no es una manera de ser bueno?"
Así escribió Rodó, en conocida página, su
concepción acerca de la necesaria relación entre la claridad
y la belleza en el decir.
Eran tiempos del auge modernista en cuyo credo se inscribía el
Rodó pensador y el Rodó estilista. La idea de conducir al
hombre hacia la verdad por el cultivo de lo bello, ya proclamado por Schiller
en sus famosas cartas, recogidas por el pensamiento positivo de Guyau
y de Renán, halló en el maestro uruguayo acaso su más
ilustre pregonero.
Por entonces aún no eran tema diario la explosión demográfica,
el problema alimentario a escala mundial, la revolución tecnológica,
y otros que han impreso a nuestro mundo y a nuestro tiempo sus conocidas
características.
Sin embargo, sigue siendo importante, acaso más importante, aquel
consejo de "decir las cosas bien". No amparan ahora a la recomendación
sólo las hermosas razones aportadas por el autor de Ariel y de
otras obras, honor y gloria de las letras uruguayas e hispanoamericanas;
obran otros factores que, sin desmerecer a aquellos, vienen a imponer
el bien decir como exigencia primerísima del momento, no tanto
en el aspecto estético-moral apuntados, sino en los más
elementales y básicos de reclamos de la precisión, la claridad,
el orden y la concisión, capaces de recoger y expresar fiel y adecuadamente
nuestro pensamiento.
* * * * *
Vivimos la era de la comunicación. La recomienda el filósofo
confesando la impotencia del esfuerzo filosófico ante el misterio
de las últimas causas y los primeros principios, pero anotando
la validez de la intercomunicación, siquiera sea de nuestra ignorancia,
como el primer paso hacia la verdad; lo proclama la técnica, multiplicando
y renovando las formas de comunicación hecha ahora imagen y color,
sonido y movimiento; lo pregona el arte, renovando sus formas expresivas,
y lo exige, al fin, acaso el principal, la vida práctica al más
común y cotidiano nivel de la relación humana.
Saber decir es hoy tan necesario como saber hacer, porque el decir integra
hoy parte importante de la tarea humana.
No nos referimos únicamente a aquellas tareas, oficios o profesiones
donde el empleo de la palabra oral o escrita era y es el instrumento y
el fin, como ser, oradores, escritores, periodistas, maestros y otras
formas profesionales; pensamos, también, en el avance que la comunicación
hace hacia otros campos de la actividad humana, donde integra hoy capítulos
de singular importancia, aún allí donde el saber profesional
estuvo antes reservado, en exclusividad, a quienes de él y para
él vivían.
Molière y Quevedo, entre otros, en sus respectivos tiempos y países,
ironizaron expensas de una medicina, hoy prehistórica, que refugiaba
su escaso saber y su escasa ignorancia en el uso del latín que
ya nadie entendía. Hoy la medicina preventiva anticipa, mediante
la comunicación masiva, síntomas, características
y tratamiento de las enfermedades.
Las campañas de educación sanitaria, utilizando los más
diversos y eficaces modos de expresión, hacen publicidad de lo
que antes era secreto. Las técnicas del agro (ingenieros, veterinarios,
extensionistas, expertos en las diversas especialidades), hacen de la
comunicación, en forma de conferencias, consejos, mesas redondas,
folletos y cartillas, capítulo intenso y efectivo de su labor.
Los trabajadores sociales, economistas, sociólogos, asistentes,
visitadores, investigadores, pedagogos y políticos, hacen uso de
la entrevista y la encuesta, formas altamente tecnificadas de la comunicación.
La vida misma de la diaria relación, cada vez más exige
el uso de adecuadas y correctas formas de expresión u entendimiento.
Digan si no, los oficinistas encargados de la atención al público,
las dificultades que suelen encontrar para saber qué quieren algunos
de los que allí concurren, los tropiezos aún existentes
en ciertos casos para comprender y llenar un simple formulario, que indican
que aún no se ha hecho todo por instrumentar suficientemente esta
exigencia actual que es la correcta comunicación.
* * * * *
Alguna vez, en nuestra vida profesional, oímos que un joven elige
su carrera porque no tiene tal o cual disciplina científica, que
no le gusta, o en la que tiene dificultades; otras veces su opción
varía porque no le gustan las letras, o tiene dificultades de expresión.
Ambas situaciones merecen, a nuestro juicio, revisión, porque así
como sería imposible expresarse sin tener de qué hablar,
de muy poco valdría el saber científico si se carece de
las herramientas que hacen posible su discusión y su análisis
a nivel técnico, o su explicación y divulgación a
nivel popular.
El viejo "res non verba" (hechos o cosas, no palabras), que
la antigua sabiduría latina quiso oponer al pensamiento reflexivo,
es decir, traducido en palabra de los griegos, tiene, naturalmente, su
valor en el campo del trabajo, del arte o de la técnica; pero su
reconocimiento no ha de llevarnos a ignorar o a disminuir el calor de
esa forma universal de comunicación que es el lenguaje, en todos
los tiempos, y más en el nuestro, cada vez más requerido
de una auténtica, eficaz y armónica relación entre
los hombres.
(Audición No. 440. 17/3/1976)
|
|
|
:: Artículos |
10.05.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
El
balotaje, un sistema obstruccionista y mayoritario
03.05.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Debatir
la tributación, sin malas artes
26.04.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
La
Justicia sólo precisa de paz y olvido
19.04.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
El
Derecho, sin majestad ni imperio
12.04.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Ni
resolver conflictos ni prevenirlos
05.04.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Un
Mercosur irrelevante
29.03.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Chávez,
Morales, Correa: Afinidades y Diferencias
15.03.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Conflicto
andino: una solución latinoamericana
08.03.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Gonzalo
Fernández, un tipo con suerte
01.03.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Unasur
ante la discordia estratégica
23.02.08
| COLUMNA |Cuchillo
de Palo - Aureliano Rodríguez Larreta
Divergencia
y desconfianza en América del Sur
20.05.06
| Por José Ignacio López
Arriba,
en los Altos de Lircay
Resulta curioso, por decir lo menos, lo poco conocida que es esta
Reserva, cuando en ella se esconde una Cordillera imponente que guarda historias
hasta de extraterrestres.
19.11.05
| 212 AÑOS DE ROCHA
Una
capicúa insoslayable
05.11.05
| 53 AÑOS DE PROMULGACION DE CIUDAD
Castillos
no tan sólo es el butiá
ESPECTÁCULOS
Y DIVERSIONES DE ANTAÑO
Las
carreras de caballos
Del. Prof. Rosalío A. Pereira
"Decir
las cosas bien"
|
|